
“Nunca imaginé que un día me llamarían ‘pastora’…”

Si estás leyendo esto con el corazón inquieto, tal vez confundido o cansado… quiero decirte algo importante: a mí también me pasó.
Sí.
También caminé por años alejada de Dios.
Tenía mi vida organizada, era instructora de spinning, estaba certificada en nutrición, me gustaba ayudar a otros a verse bien… pero por dentro, yo misma tenía vacíos que ni el ejercicio ni las dietas podían llenar.
​
Mi esposo Eduardo trabajaba en la ingeniería civil, con una carrera estable. Pero aún con todo eso, algo faltaba: Propósito eterno.
​
Un día, Dios interrumpió nuestra rutina, y nada volvió a ser igual.
Conocimos su amor, su perdón, y su llamado. Empezamos a viajar por diferentes países, llevando esperanza y aprendiendo bajo la guía de nuestros pastores Armando Molinar y Ana María Molinar. Y en Abril del 2018, Eduardo fue recibido como pastor.
Desde entonces, hemos caminado juntos como familia, sirviendo a Dios, a nuestra comunidad, y a personas como tú… que quizás hoy se están preguntando si este también puede ser su lugar.
​​Déjame contarte algo más...​

​
También ha sido difícil.
​
Fuimos difamados, traicionados, y muchas veces limitados en recursos y fuerzas.
Pero también hemos sido testigos de milagros: Enfermos sanando, Niños recibiendo alimento y útiles escolares, Familias a punto de separarse siendo restauradas, Personas libres de adicciones y enfermedades, entre otros.



Y aquí sigo, ya no solo como esposa o pastora, sino como una mujer que decidió prepararse aún más.
​
Hoy soy Consejera Familiar licenciada, y me certifiqué en Neurotransformación y Psicología del Comportamiento para acompañar con más herramientas a quienes, como tú, necesitan un espacio seguro para sanar.
​
He aprendido que ayudar no significa desgastarse, y que protegerme también es proteger a mi iglesia y a quienes amo.
Ahora soy una mujer más sabia, resiliente y prudente, que cree firmemente en una sola cosa:

Las familias pueden ser completas. Y tú puedes ser parte de eso.
Gracias por leer mi historia.
Espero que pronto también podamos escuchar la tuya.
Aquí tienes un lugar, y alguien que entiende lo que estás sintiendo… porque a mí también me pasó.
